sábado, 3 de marzo de 2012

Danzig: un problema sin resolver

El Tratado de Versalles posibilitó la existencia de Polonia entre dos imperios vencidos, Alemania y Rusia. Ambos tenían "agravios" pendientes con la joven República polaca. La doctrina nazi del "espacio vital" incrementaba los riesgos de la fricción germano-polaca.
Así, el "Corredor de Danzig" se convirtió pronto en una pesadilla para la seguridad europea. Este corredor dividía el territorio prusiano en dos: Occidente y Oriente, para facilitar a Polonia un acceso marítimo a comercial al Báltico. La población de Danxig era en su mayoría alemana y militaba en el Partido Nacional Socialista de Foerster, quien ganó las elecciones de la ciudad en 1938.
Mientras tanto, Hitler prosigue sus gestiones diplomáticas para aislar a Polonia internacionalmente. En marzo de 1939 denuncia el pacto de no agresión germano-polaco de enero de 1934. Sus exigencias de recibir un "corredor dentro del corredor", que uniera los territorios prusianos por una franja extraterritorial de 30 metros de ancho, eran rechazados por el Gobierno polaco.
En abril, Polonia recibe la seguridad verbal expresada por Francia y Gran Bretaña de ser apoyada por ambas naciones frente a las presiones nazis.
Sin embargo, la realidad es que ninguno de los dos países estaba en condiciones de responder rápidamente a una agresión alemana en Polonia.
Hitler, contrariado por la actitud franco-británica, buscó aliados. En mayo firma el Pacto de acero con Mussolini. Más seguro, presiona con más fuerza al Gobierno polaco.
El 17 de junio, Goebbels, ministro de Información del Reich, insistía violentamente en los deseos de Alemania de recuperar Danzig.

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